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portada María Magdalena Y El Santo Grial
Ficha del Libro:

Título: María Magdalena Y El Santo Grial    comprar
Autor: Margaret Starbird
Editorial: Planeta
I.S.B.N.-10: 8408052691
I.S.B.N.-13: 9788408052692
Nº P´gs: 240


María Magdalena Y El Santo Grial
por Emy Jiménez

  Como la misma autora define la obra, se trata de la verdad sobre el linaje de Cristo.

Mediante una investigación profunda, el libro hace un análisis detallado de los secretos del Grial, desde el matrimonio entre María Magdalena y Jesús en las tan conocidas "bodas de Canaan", al nacimiento de su descendencia, dando referencias concretas a los diversos acontecimientos y grupos que la rodearon y protegieron a lo largo de los siglos.

Estructurado en capítulos con pequeños apartados, el libro muestra paso a paso la manipulación, aniquilación o readaptación que desde las altas esferas del catolicismo más ortodoxo se ha hecho de la tradición grialica, el culto a las vírgenes negras como representación de la diosa madre y las tradiciones primitivas, convirtiendo a la perpetuadora de la sangre real, María Magdalena, en poco mas que una prostituta ya que estos altos cargos conocen la realidad del papel destacado que desempeñó en esta historia, pero su misoginia no les permite admitir esta situación. 

Remitiéndonos a textos del Antiguo Testamento, sobre todo al "Cantar De Los Cantares", Starbird analiza y cuestiona la historia sagrada, su relación con el culto femenino, arraigado en todas las culturas y religiones, y las premisas que dan origen a la tradición cristiana extendida por toda Europa sobre todo en la Edad Media, un culto masculino en el que la mujer queda relegada a un segundo plano aunque, en ciertos casos, este culto se perpetua por las órdenes militares y religiosas camuflado en los cultos a la Madre de Dios admitidos por Roma. Su ego masculino no admitiría jamás que el continuador de Jesús no fuese Pedro sino una "débil" mujer, ya que era considerada el principio de todos los males, ignorando cualquier vestigio de los cultos de los que provenía su religión.

El origen concreto de estos grupos -templarios, cátaros, la dinastía Merovingia o el Priorato de Sión- son las ordenes religiosas, la mayoría de ellas con una cara visible y pública y otra invisible a la que solo accedían ciertos iniciados, y en la que se conservaban las tradiciones esotéricas y secretas por las que, en su mayoría, fueron juzgadas, torturadas y aniquiladas por la propia Iglesia, con su poder absoluto y a la que estaban sometidos; surgen como guardianes de la descendencia de Jesús pero parece ser que no se debe a cuestiones religiosas, sino políticas, ya que conservando y protegiendo a la descendencia se asegurarían que antes o después reinstaurarían el rey legitimo en el trono de Israel. 

Estos protectores, localizados sus focos más importantes en una zona concreta, el Langedoc francés, transmiten sus conocimientos de una forma inocente a los ojos de la mayoría de la población pero de una forma muy evidente a los ojos de los iniciados y conocedores de la tradición griálica. Para ello, el Tarot, los trovadores -transmisores orales de las tradiciones sagradas por los diferentes pueblos y ciudades donde narraban sus historias pese a la impuesta transformación para adaptarse a las normas establecidas-, las marcas de Agua en las páginas de las Biblias -latinas, por supuesto-, los escudos de las familias nobles o los relieves que sirven de decoración a los edificios góticos, son un código secreto que se ha perpetuado a lo largo de los siglos aunque perdiendo su origen y significado inicial para la gran mayoría de los mortales, pero conservado por reducidos y selectos grupos de iniciados.

Esta parte del libro entronca directamente con el origen de la francmasonería como poseedores de los saberes necesarios para la construcción de los grandes edificios en los que se custodiaría, escondida bajo la apariencia católica establecida, esta tradición milenaria en un principio y tan reciente y tangible para ellos, y cuya evolución llega hasta el Renacimiento, donde grandes maestros del arte -sobre todo importantes pintores y arquitectos- no ocultan en sus obras, para quien los sepa ver, los símbolos que han mantenido unidos a los creyentes en una fe mas cercana y real que la impuesta; aunque no sólo en el arte se encuentran estos símbolos de tradiciones ancestrales, como ya hemos dicho, se debían buscar inofensivos medios de transmisión de los conocimientos, y qué mejor medio que los cuentos infantiles en los que la tradición se encuentra tan a la vista como una princesa dormida a la que una vieja y fea bruja pretende eliminar pero que es rescatada por el príncipe... una ingenua pero inteligente forma de continuar, impregnando desde la más tierna infancia, el conocimiento sagrado.

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