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portada Atila, El Azote De Dios
Ficha del Libro:

Título: Atila, El Azote De Dios    comprar
Autor: William Dietrich
Editorial: Ediciones B
I.S.B.N.-10: 8466620354
I.S.B.N.-13: 9788466620352
Nº P´gs:


Atila, El Azote De Dios
por Enrique García

   La novela histórica se nutre una vez más de un claro ejemplo de cómo debe escribirse dentro de este género tan vilipendiado en numerosas ocasiones. Y es que como ya hemos señalado en alguna otra ocasión la novela histórica siempre ha gozado, goza y gozará de mala reputación por muy buena que sea su trama. Debemos constatar que la novela "Atila, El Azote De Dios" no es una biografía sobre la vida, hechos y milagros del rey de los hunos. Ni se trata de un conjunto de datos históricos aportados por el escritor para constatar su conocimiento de este personaje y de su raza.

Pese a que en un principio podamos pensar que se trata de una obra sobre este personaje histórico dado su título, lo cierto es que nada tiene que ver. Lo que desde en un principio parece obvio, resulta contradictorio. La historia que William Dietrich narra en "Atila, El Azote De Dios" no es precisamente la historia de Atila, sino la de Jonás Alabanda, historiador, diplomático y soldado a su pesar enviado en misión diplomática al campamento de Atila donde acabará como esclavo. Y es el propio Jonás quien introduce la narración de la novela. El autor deja que sea uno de sus personajes el que inicie la historia; su propia historia. No obstante, no será sólo Jonás el encargado de relatar los hechos históricos acaecidos en el año 451 a. de. C., sino que en numerosas ocasiones la narración se realizará en una tercera persona, para narrar aquellos acontecimientos de los cuales Jonás no es testigo directo. La novela arranca con la presentación del pueblo de los hunos, su auge y su consolidación hasta llegar a su caída al final de la novela. En "Atila, El Azote De Dios" se nos narra el estilo de vida de una raza y de un pueblo que llegó a convertirse en uno de los más temidos gracias a su rey. Pero como señalábamos anteriormente Atila no es el personaje central; no es el héroe de la novela. Desde las primeras páginas son otros los que hablan de él y de su hazañas, pero sin que Atila este presente en la narración. Pese a ser un personaje histórico de gran importancia William Dietrich no lo sitúa a la cabeza de la novela como conductor de la trama. Este dato es significativo. El hecho de otorgar a la novela el nombre de un personaje histórico de los que aparecen en las enciclopedias, como dice Umberto Eco en sus Apostillas a "El Nombre De La Rosa", no es garante de que esta vaya a tratarse de dicho personaje. Nos confunde desde la primera página pues tal vez no se la obra que esperamos leer, aunque si parece Atila como personaje, pero como secundario. Oscurecido por los que no son históricos como Jonás Albanda, Iliana y Skilla. Este recurso de dotar a la novela con el nombre de un famoso personaje histórico que luego no realiza las funciones de héroe en la trama no nos es ajeno. El escritor escocés Walter Scott ya lo hizo con su novela "Rob Roy" en la que pese a que el titulo hace referencia a Robert Roy McGregor Campbell, personaje histórico de las Tierras Altas de Escocia, y defensor de la causa de los Estuardo en el año 1715, la trama se centra en las aventuras de Francis Osbaldistone. Es cierto que Rob Roy al igual que Atila aparece a la largo de la novela, pero como un personaje más, y no como el principal.

La trama de la novela puede dividirse en dos sub-tramas por llamarlas de alguna forma. Una primera será la trama propiamente histórica y que narra el avance imparable de los hunos hacia Occidente, y sus ansias por conquistar Roma. La otra es el triángulo amoroso formado por Jonás Alabanda, Iliana y Skilla. Dos hombres y una mujer. Su enfrentamiento por la muchacha es tal que llegan a disputársela en un torneo a muerte como si de un trofeo se tratase. Iliana está enamorada de Jonás con quien planea fugarse, pero finalmente dicha fuga es frustrada. No deja de sorprendernos la aptitud de la heroína de la novela quien al ver como Skilla, el huno, yace de espaldas a merced de Jonás decide acudir en su auxilio rogando por su vida. Este comportamiento sin duda carece de sentido y no deja de sorprendernos, pues Iliana odia a Skilla. A lo largo de la novela somos testigos presenciales de las continuas peleas y disputas entre los dos hombres. Y es significativo el hecho de que cuando estamos seguros de que al final Jonás Albanda acabará con la vida de Skilla este se interpone en el camino de una flecha destinada a Jonás. Las rencillas entre Skilla y Jonás quedan solventadas tras la batalla final, cuando en medio de la noche el huno se desliza hacia el campamento romano a solicitar ayuda a su peor enemigo, para salvar a Iliana. Skilla pese a ser un salvaje, según palabras de la propia Iliana, se comporta de manera civilizada y respetuosa con ella. Se siente indignado por la atracción que la muchacha ejerce sobre él.

Por otra parte, similar situación se produce entre Atila y el general romano Aecio. Ambos se conocen desde niños, y sin embargo ambos saben que para lograr su fin deben acabar con la vida del otro. Atila se nos presenta como un personaje taimado que sabe convencer a sus seguidores con falsas palabras. Su único afán es conquistar Roma, y para que todas las tribus le sigan no duda en hacerles creer que la princesa Honoria le ha pedido ayuda. Pero Atila es un ser que despierta el odio de las demás naciones y tribus bárbaras, hasta el punto que mujeres, niños y ancianos están dispuestos a unirse al ejército de Aecio para impedir que los hunos sigan su expansión. Atila representa el mal, la devastación, la destrucción. Los hunos no respetan las casas, los campos, a las mujeres o a los niños. Su máxima es destruir todo para que surja un nuevo mundo de entre las cenizas. De entre los personajes secundarios que bien podrían ser los conductores de la trama destacamos al enano Zerco, quien ayuda a Jonás a conocer a los hunos y a combatirlos en su propio terreno. Es el bufón de Aecio, pero es listo e inteligente. Sabe salir de las situaciones en las que se mete por muy arriesgadas que estas sean. Es el personaje más sabio de todos los que pueblan la novela.

En cuanto al marco histórico, William Dietrich nos sitúa en los últimos años del Imperio romano que se encuentra dividido en dos: Roma y Constantinopla. Es un mundo lleno de engaños, corrupción y confabulaciones para acabar con la vida del cesar. Por otro lado, William Dietrich nos introduce en el campamento de los hunos donde nos explica y nos describe su modo de vida, sus costumbres, su vida diaria... El mismo tipo de novela que Walter Scott hizo de "Waverley" en la que el héroe de la misma, Edward Waverley, se fue a vivir a las Tierras Altas de Escocia en compañía de los clanes escoceses. Allí conoció el sistema de vida de estos llegando a adoptar sus costumbres. Algo parecido sucede con Jonás Alabanda. El autor nos habla de la religión de los hunos, de cómo defendían y practicaban la poligamia, de su educación guerrera y de su entrenamiento hasta convertirse en soldados dignos. Los hunos rechazan todo lo que simboliza a Europa, pues no quieren abandonar sus propias costumbres en un intento de no olvidar sus orígenes. También se nos describe como estaban construidas sus viviendas, y por encima de todo de la superstición en torno a la espada de Atila. Una espada sin la cual se siente desprotegido, y que según una profecía acabará con la vida de Atila. Para concluir quiero hacer referencia al epílogo donde el autor describe como ha confeccionado la novela. Sus investigaciones arqueológicas y bibliográficas, tan importantes a la hora de escribir una novela histórica. No debemos olvidar que escribir una novela de este género supone un rigor histórico en los datos que aportemos, pero que al estar tratando con ficción podemos alterarlos en beneficio de una buena trama. Un buena novela histórica será aquella que conjugue a partes iguales historia y ficción; pero por encima de todo que sea buena literatura independientemente de si los datos históricos aportados son ciertos o no.
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