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Secuelas En Niños Maltratados
por Josefina Castillo

Hay un dicho que dice “de tal palo, tal astilla”, y eso justamente es lo que puede llegar a pasar con un niño que desde que comenzó su vida ha visto y recibido malos tratos por parte de alguno o ambos progenitores.

El niño va almacenando información conforme va creciendo y reflejará en los demás todo aquello que ha vivido. Toda esa experiencia va a transformar en un determinado adulto al niño maltratado, al igual que un niño que se desarrolla en un ambiente normal desarrolla su personalidad normalizada.

El hecho de producir en un niño castigos muy severos o extremos va a potenciar que éste al madurar proyecte eso mismo en sus hijos. Hay que tener en cuenta que los castigos deben realizarse adecuadamente y no de manera violenta porque no por ello un niño mejora su conducta ni aprende mejor a discriminar un acto que haya hecho y que se considere inapropiado. El aplicar un castigo a un niño no siempre debe ser tal cual aplicar un castigo, también se castiga no reforzándolo con algo que le guste y le motive. Por eso debemos tener en cuenta que pegarle a un niño no es castigarlo, sino hacerlo violento.

Si a esto añadimos que un crío vea constantemente en su entorno, en su hogar y en su familia actitudes de violencia física o psicológica, esto provocará en él un desarrollo evolutivo influenciado por estos hechos y que posiblemente le lleven a realizar en su futuro actos de este tipo.

La exposición repetida a escenas de violencia doméstica en los menores precipita el desarrollo de comportamientos violentos o abusivos en la vida adulta, además de ser uno de los mecanismos de maltrato físico al mediar en el conflicto familiar. Sus consecuencias a largo plazo son similares a las de ser víctima directa de maltrato. Ver actos de violencia tiene consecuencias psicológicas negativas para los menores, y cuanto más próximas le sean las personas involucradas en el acto violento más negativas son dichas consecuencias.

El Síndrome Del Niño Maltratado es definido como una entidad clínica que se da generalmente en niños pequeños, los cuales son objeto de crueldad excesiva o malos tratos tanto físicos como psicológicos o morales o bien de trato inadecuado de hecho u omisión por parte de sus padres, familiares o cuidadores.

El maltrato infantil es, pues, la acción, omisión o trato negligente que no se produce de manera accidental, y que priva al niño de sus derechos y su bienestar, que amenaza o interfiere su ordenado desarrollo físico, psíquico y social, y cuyos autores de estos hechos pueden ser personas, instituciones o la propia sociedad.

Hay que tener en cuenta que aunque no siempre, hay muchos casos en los cuales el adulto maltratador es casi siempre un niño que en su infancia fue maltratado, aunque no todos los niños que han sido maltratados en la infancia se convierten en padres maltratadotes. La mitad pueden realizar una paternidad sana completamente quizá por eso mismo, no quieren que sus hijos pasen por todo lo que ellos han pasado.

También tener en cuenta que hay padres que maltratan y que en su vida pasada no sufrieron ningún tipo de maltrato, aunque es debido a otros factores, como que tengan algún tipo de adicción que les haga actuar así.

Es necesario aceptar que hay padres que maltratan a sus hijos como resultado de sus tragedias históricas, pero también debemos admitir que han existido un conjunto de creencias que justificaban en todo momento los malos tratos por razones educativas. Algunos hemos vivido años de pequeños en que se justificaba que nos dieran un tortazo a tiempo para aprender una lección. En algún momento puede que se abusara más de la cuenta y el niño sufriera demasiado.

La consecuencias psicológicas que se producen por recibir maltrato no suelen darse como resultado de un solo acto maltratante, sino que se generan tras una frecuencia de episodios que afectan a ámbitos del desarrollo del niño, cognitivo, lingüístico, afectivo, social, y a otras acciones evolutivas como son el apego del niño, la autonomía, la comunicación, etc.

En casos de recibir un maltrato físico aparecen sobre todo retrasos de tipo cognitivo o intelectuales, déficit en la cognición social, alteraciones en su relación con otros iguales. Todo esto alimentado por lo que conlleva una baja autoestima, sufren de hiperactividad y trastornos conductuales.

Cuando el niño lo que sufre es abandono físico aparecen trastornos de aislamiento social, en menos asertivo, sufre de apatía etc.

Si el menos ha sufrido un abuso sexual, las consecuencias que arrastrará son una presencia significativa de los trastornos disociativos de la personalidad, pueden sufrir adicciones como el alcoholismo, toxicomanía o conductas delictivas como efectos a largo plazo.

En cuanto a efectos iniciales, una mayor incidencia de trastornos psicopatológicos, miedo, hostilidad, sentimientos de culpa y conductas agresivas. Destacan los trastornos depresivos, mayor frecuencia de trastornos conductuales y las tentativas de suicidio.

También sufrirá de unas consecuencias físicas aquel niño que haya sido maltratado puesto que tendrá secuelas de tipo retraso pondoestatural, desnutrición e infecciones. Si encima sufre de abuso sexual pueden padecer de enfermedades de transmisión sexual, infecciones genitourinarias y lesiones genitales y anales que pueden hasta afectar la capacidad reproductora del niño.

Una cosa nos queda clara y es que todo niño que haya sufrido malos tratos del tipo que sean va a desarrollar unos trastornos que le harán además de haber sufrido en la infancia ser posibles maltratadotes en su vida adulta, y si no lo son aun así necesitarían ayuda para poder tener una personalidad establecida como normalizada, puesto que si no sufren depresión será trastorno del sueño o trastorno del estado de ánimo o disfunción sexual etc.
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